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Consejos para actuar frente al “bullying” o acoso escolar
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Consejos para actuar frente al “bullying” o acoso escolar

En el artículo anteriormente publicado hablamos y tratamos de definir qué es y en qué consiste el acoso escolar, también conocido como “bullying”. En este artículo vamos a tratar de establecer una serie de pautas  y consejos que nos ayuden tanto a identificar como a actuar frente a este, cada vez más extendido, problema entre nuestros jóvenes.

Habitualmente observar el comportamiento de los menores nos bastará para identificar un posible problema. Cambios en el comportamiento o en el estado anímico puede ser síntomas o señales a los que tendremos que prestar especial atención, ya que cuanto antes se detecte menores serán las consecuencias y antes se podrán establecer las medidas de ayuda que sirvan para reconducir el comportamiento tanto del acosador, como de la victima y de los testigos de los hechos.

Es importante tener en cuenta, que estas actuaciones son constitutivas de delito y que suponen un ilícito penal contemplado en el propio Código Penal, como así lo establece la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, sobre la responsabilidad penal de los menores. Debemos tener en cuenta la edad del agresor para la aplicación de unas medidas u otras. En el caso que sea menor de 14 años, será de aplicación lo contemplado en el Código Civil y demás disposiciones vigentes, no así en los casos que sea mayor de 14 años, en el que por la ley anteriormente citada le serán de aplicación las medidas establecidas en el Código Penal y juzgado por el juez de menores del lugar en el que se cometió el delito.
Por otra parte, la víctima gozará de especial protección por su condición, velando en todo momento por su protección tanto el Ministerio Fiscal como el Juez de Menores y siendo además, extensible a todos aquellos perjudicados por las infracciones cometidas por el menor actor de las mismas.

Two young girl friends at a playground whispering about other gi

Qué se considera “bullying” o acoso escolar

Por desgracia aún nos siguen llegando numerosas noticias en las que los padres denuncian que a su hijo le acosan los compañeros de colegio, que en gran parte de ocasiones llegan tarde, cuando el menor se encuentra ya perjudicado. Es difícil de detectar, incluso los adultos que custodian a la víctima pueden no darse cuenta, siendo las agresiones físicas por lo general, la culminación de un proceso de victimización.

Generalmente el bullying o acoso escolar comienza con agresiones e intimidaciones psicológicas, como insultos, motes dañinos, hablar malintencionadamente del niño, impidiéndole participar en juegos o actividades sociales conjuntas e incluso poner en su contra a otros compañeros, donde el agredido no da una respuesta adecuada, aumentando la intensidad del acoso por parte de los agresores. El objetivo es conseguir que sienta miedo a las agresiones, burlas, etc. Aunque también puede darse las agresiones físicas como darle collejas o poner zancadillas, empujarle, robarle e incluso quitarle sus pertenencias.

Como ya hemos indicado, en ocasiones es difícil detectar qué es acoso y qué no lo es, ya que, los niños se pelean en muchas ocasiones, lo que no debe porqué indicar que se trate de acoso escolar. Por tanto, lo que diferencia al bullying  con estas situaciones es que se reitera en el tiempo, manifestándose en formas diferentes de maltrato, donde la víctima es o termina en una condición de inferioridad y en la que los agresores se cebarán para mantener las acciones de hostigamiento.

Por otro lado, existen otras situaciones mucho más graves que tampoco debemos considerar acoso, que son aquellas derivadas a actos delictivos como las agresiones sexuales, el uso de armas, las amenazas de muerte o aquellas agresiones que ponen en riesgo la integridad de la víctima o su vida. Son casos de delitos que se deben denunciar.

Entonces, ¿cómo debemos actuar?

Pues bien, en caso de que el niño observe un comportamiento de acoso escolar debe saber que su posición no puede estar al lado de los agresores, ni participando ni tampoco riéndoles la gracia. La cuestión es intentar acercarse al niño agredido y pedir ayuda a los padres y a los profesores.

El centro escolar debe reaccionar positivamente para que el problema se solucione, enfrentándose al problema, nunca dejando el problema como un caso aislado.

Mientras que los profesores pueden detectar el problema mediante comportamientos de los niños en la dinámica de grupo, rendimiento escolar, rumores, tristeza en los niños, miedos, poca sociabilidad, signos de golpes. Pequeños signos que requieren de una actuación rápida para no dejar secuelas en la víctima y poder reconducir el comportamiento de los agresores.

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