El derecho de desistimiento cobra cada día una mayor importancia por la cada vez mayor expansión de las compras a través de Internet. Mediante el ejercicio de este derecho se trata de proteger al consumidor que adquiere un producto o servicio, que no ha podido ver o probar, dándole un plazo prudencial para que pueda probar y decidir si quiere o no el producto o servicio.

Este derecho facilita al comprador de un plazo mínimo de catorce días naturales para desistir del contrato sin penalización alguna y sin tener que dar ningún tipo de motivo.

Es de especial relevancia tener en cuenta este derecho ya que en los casos de no cumplir con su deber de información y documentación, el plazo para ejercer este derecho pasa a ser de 12 meses después de la fecha de expiración del periodo de desistimiento inicial.

Establece limitaciones eso sí para algunos supuestos como en los casos en que el producto o servicio se haya confeccionado bajo la personalización del consumidor, cuando se trate de discos, vídeos o programas informáticos desprecintados o susceptibles de ser copiados y en los contratos de suministro de prensa o publicaciones.